Mukai, a la mayoría de ustedes que lean este texto, no les va a traer nada a la mente ese nombre, sin embargo habrá algunos letrosos que tendran excelentes recuerdos de ese gran lugar, yo algún día lo definí como un bar ruso post-apocalíptico, ayer fui a despedirme con una de las 2 personas que me guio a ese lugar tan especial, tan real, donde la gente va a tomar, a fumar desde enervantes hasta tabaco, a platicar, a coquetear, a bailar a reír, a echar chisme, a estar con los cuates, a evadir una realidad con otra realidad más fuerte, a ver cholos, punketos, emos, hippies, rastafaris, gays, a ver películas, a ponerse pedo. Me puso triste ver que uno de los pocos lugares de Morelia donde la gente no va a ser pretenciosa, a fingir ser artista, ser rico, ser hermoso, ser alguien importante, se extingue, que la gente arruina los lugares con sus gustos musicales, con su forma de (fingir) ser, con poses innecesarias, con miedos infundados, con prejuicios absurdos, la antítesis de muchas de estas situaciones es Mukai, un lugar para jóvenes y viejos, para locos y cuerdos y viceversa. Ahí tuve oportunidad de conocer a alguien muy especial en mi vida, ahí tambien arruine algo muy especial con la misma persona, ahí tome fotos de una artista urbana rayando una pared, ahí encontré un letrero en el baño de la primer persona que saludo a Dios como si fuera su broder, ahí aprendí que debia de tomar agua sino queria que mis orines olieran a thinner, ahí ví el grupo mas grande de rastudos cantando y fumando mota a un buen ritmo, ahí compraba cigarros sueltos (una de las ideas mas grandiosas de todos los tiempos)ahí escuche a un hip hopero "hablar" de la vida como pocos se atreven, ahí me tome decenas de cervezas, de precios que variaban desde 5 pesos hasta 15 pesos ahí vi "arte", elefantes rosas, bebés que lloran, a cuauthemoc blanco vestido de mujer, ahí me asomé a un balcón y recapacite sobre mi vida y el amor, ahí pense en muchas mujeres, ahí mande mensajes coquetos, ví películas, platique con personas diferentes, vi exposiciones. Me despido con una sonrisa Mukai, te doy las gracias por haberme abierto tus puertas, por haberme hecho ver las cosas de un modo distinto, por la gente con la que fui, y hable de mis sueños y mis miedos, por la gente con la que choque innumerables cervezas y fui feliz, por ser un buen lugar para la precopa, por la música extraña que nunca más volveré a escuchar, por esa atmósfera tan obscura, pero nada depresiva, por esa barra gris tan pequeña pero tan llena de cervezas frías, por las piedras volcánicas que intentabamos enfriar con meados, por todo y más.
Ojalá los bares tuvieran hijos, y no los humanos.
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Ya verás.. la reproducción de bares se empieza a poner de moda...
ResponderEliminarvendràn mejores, lo sé.
ResponderEliminarHay cosas en las que no estoy de acuerdo
con usted, pero ya las discutiremos.
(hablo del mukay).